Este caso es real; el nombre es ficticio.
Conocí a Francisco cuando él tenía 35 años y yo trabajaba en Resource. Lo había entrevistado para una posición de Gerente Comercial. Con cierta frecuencia me visitaba, pues siempre estaba preocupado por su futuro.
Francisco había pasado por dos procesos de reducción de personal. La primera vez se reubicó con rapidez; la segunda, tomó algo más de tiempo.
Después de la primera reubicación, le recomendé pensar en tener un negocio independiente como complemento. Eran años de constantes reducciones a nivel mundial y era mejor estar preparado. En esa ocasión, no estaba muy convencido.
Poco a poco fue madurando la idea. Para entonces, él ya tenía 45 años. Había visto a muchos colegas perder su trabajo y con ello, sus casas y hasta sus matrimonios. Tomó entonces la decisión y puso en marcha un negocio de distribución de alimentos de una importante marca.
Hoy es un exitoso empresario de 57 años. Tiene a su cargo más de 120 personas. Por encima de todo, es un profesional productivo, a quien los años le han jugado a favor.
¿Y tú, vas a permitir que los años te jueguen en contra? ¿O te vas a preparar para los años plateados?
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